U.S. News

Las aulas siguieron abiertas en Providence y los alumnos regresaron

PROVIDENCE, Rhode Island — Rachel Santos no tiene duda de una cosa: el aprendizaje a distancia no le funcionó.

“Siempre había reuniones por Zoom y realmente no podía concentrarme en eso porque me distraigo con facilidad y en mi casa hay mucho movimiento”, contó. Sin apoyo presencial, añadió, sufrió de lo que calificó como “crisis nerviosas”.

Así que cuando su distrito, el de las escuelas públicas de Providence, les dio a los alumnos la alternativa de regresar a las aulas en septiembre, Rachel, de 15 años, y su madre tomaron esa opción.

“Mi hija se retrasó mucho” durante tantos meses de enseñanza a distancia, señaló su madre, Ramona Santos Torres.

Los estudiantes como Rachel han contribuido a que Providence sea algo atípico entre las ciudades estadounidenses como Nueva York y Chicago, donde, cuando tienen la opción, las familias negras y latinas han decidido, en general, que los niños aprendan en casa.

En Providence, más del 70 por ciento de los cerca de 22.600 estudiantes del distrito volvieron a las aulas este otoño. El distrito está conformado por un 68 por ciento de latinos, un 15 por ciento de negros, un 6,5 por ciento de blancos y un 4 por ciento de asiáticos. El 85 por ciento de los estudiantes reúnen los requisitos para recibir almuerzos sin costo o a precios reducidos.

Algo importante que ha distinguido a Providence ha sido la gobernadora de Rhode Island, Gina Raimondo, quien presionó mucho para que las escuelas volvieran a la modalidad presencial al afirmar que el aprendizaje a distancia estaba dejando rezagados a los estudiantes desfavorecidos.

Excepto uno de los distritos del estado, todos los demás han brindado al menos alguna forma de enseñanza presencial desde el otoño, incluso cuando Rhode Island pasó de tener cifras muy bajas de casos a uno de los peores brotes de Estados Unidos.

En Providence, el distrito más grande del estado, los alumnos de primaria pueden asistir a la escuela cinco días a la semana, mientras que la mayoría de los estudiantes de secundaria y preparatoria pueden asistir cada tercer día.

Esto es muy diferente a otras ciudades del noreste de Estados Unidos, donde en los últimos meses de 2020 las tasas de contagio eran más bajas que en Providence.

Actualmente, en la ciudad de Nueva York solo los alumnos de primaria pueden asistir de manera presencial a la escuela, y muchos de ellos van menos de cinco días a la semana. En Boston, todavía menos alumnos acuden a las aulas —solo 1900 de un total de aproximadamente 52.000— pese a que el distrito ha dicho que regresarán más alumnos a principios del próximo mes.

Los padres de familia y los especialistas mencionan varias razones por las que la mayoría de los padres de Providence han enviado de nuevo a sus hijos a las aulas. Al igual que en otros distritos, muchos padres trabajan fuera de casa y no pueden supervisar a sus hijos durante el día; muchos también son inmigrantes que no hablan inglés y no pueden ayudarlos con los trabajos escolares en línea.

Sin embargo, Raimondo ha ofrecido un estímulo adicional, no solo por defender la modalidad presencial de las escuelas, sino para ganarse la confianza de los padres al no minimizar los peligros del virus ni apresurarse a reactivar la economía. Por ejemplo, Rhode Island ha ordenado el uso del cubrebocas desde mayo.

Pese a las iniciativas del distrito de mantener a los alumnos en las aulas, casi no hay duda de que la pandemia ha pasado la factura al aprendizaje. Aproximadamente la mitad de los alumnos actuales de quinto grado que se consideraban que cumplían las expectativas o las superaban con base en la prueba estatal de artes de la lengua inglesa en la primavera de 2019, fueron evaluados como “en riesgo” o “emergencia” en una prueba de referencia de lectoescritura del otoño pasado.

Los maestros también afirman que tienen dificultades para lograr que los alumnos que aprenden desde casa mantengan la concentración, tanto los que toman clases a tiempo completo de manera remota, como los estudiantes de secundaria y preparatoria que toman clases presenciales, pero se quedan en casa cada tercer día.

“Los días en que los tenemos frente a nosotros, su concentración es mejor y tenemos un mayor control sobre el apoyo que les ofrecemos en su aprendizaje”, comentó Arzinia Gill, directora de la secundaria DelSesto, acerca de sus alumnos en modalidad presencial. “Y puede ser todo un reto los días que están asincrónicos, es decir, que no están frente a nosotros”.

Este distrito, que tiene antecedentes de alto ausentismo, ha tenido un descenso todavía mayor en la asistencia de este año: la tasa de asistencia fue del 81 por ciento en noviembre, en comparación con el 91 por ciento en noviembre de 2019.

Cuando una mañana de diciembre Audra Cornell, maestra de 28 años de perfeccionamiento del idioma inglés y matemáticas en DelSesto, entró a un salón de séptimo grado de matemáticas, solo se habían presentado dos de los seis alumnos que deberían de estar ahí.

Mientras Cornell les daba una clase sobre relaciones proporcionales, el cubrebocas de un alumno no dejaba de caérsele de la nariz, si es que no se lo había quitado para comer galletas o papas. En algún momento, cuando Cornell se acercó para responder una pregunta, le dijo con tranquilidad: “¿Podrías cubrirte la nariz cuando estoy aquí?”. Él le obedeció.

En una entrevista, Cornell señaló que sentía que sus alumnos se beneficiaban de las clases presenciales, pero que su avance era, en definitiva, más lento porque no iban a la escuela todos los días.

“No tienen la misma retención al andar pasando una y otra vez de trabajar en la escuela a trabajar en casa”, comentó.

El sindicato de maestros de Providence se opuso a la reapertura diciendo que los planteles del distrito eran insalubres antes de la pandemia y que ahora eran peligrosos. En noviembre, el sindicato demandó al distrito para que cerrara una secundaria que había tenido muchos casos de coronavirus; un juez rechazó la solicitud.

Las autoridades del distrito afirmaron que este otoño ha habido cientos de casos de coronavirus entre los alumnos de Providence y los miembros del personal de las escuelas, pero ningún caso de transmisión generalizada dentro de las escuelas. Y a diferencia de muchos distritos de otros lugares que han mantenido abiertas las escuelas incluso cuando han aumentado los casos en la comunidad, Providence no ha tenido que transferir escuelas completas a la modalidad de aprendizaje a distancia por escasez de personal, pese a que las demoras en el rastreo de contactos han obligado a que algunas aulas pasen a la modalidad a distancia provisionalmente.

El distrito exige el uso de cubrebocas y solicita que los alumnos se tomen la temperatura y que llenen una lista de verificación de síntomas, ya sea antes de entrar al autobús o cuando llegan al plantel.

A fines de noviembre, cuando estaba aumentando la tasa de casos de coronavirus en la comunidad, el distrito provisionalmente pasó a los alumnos de décimo y decimoprimero grados a aprendizaje a distancia durante seis semanas para reducir la concentración en las escuelas preparatorias. El distrito también pasó a todos los estudiantes a aprendizaje a distancia durante aproximadamente una semana antes de las vacaciones de invierno y una semana después de ellas a fin de que las familias estuvieran en cuarentena antes y después de los eventos navideños.

Cornell, quien ha tenido que ponerse en cuarentena para poder acudir a las aulas, dijo en diciembre que se sentía segura cuando estaba en la escuela. Pero a mediados de enero, cuando se preparaba para regresar, ya no estaba tan convencida de que fuera buena idea la enseñanza en modalidad presencial.

El distrito estaba comenzando a realizar pruebas de vigilancia a los estudiantes y al personal, lo cual, según ella, era algo positivo. Pero afirmó que los maestros cada vez se inquietaban más a medida que se enfermaban más personas conocidas.

“Fue bueno tener un descanso”, dijo acerca de las vacaciones y de los días en que la enseñanza fue de manera virtual.

Para Rachel Santos, quien estudia el noveno grado, y su madre, el otoño fue un reto. La hermana de Rachel de 24 años, quien vive con ellas, dio positivo por el virus justo después del Día de Acción de Gracias, lo que obligó a Rachel y a su madre a ponerse en cuarentena.

Contando las vacaciones de invierno y la semana de aprendizaje a distancia que le siguió, Rachel no asistió a la escuela durante más de un mes.

“Tenía muchas tareas pendientes”, dijo su madre poco después de que su hija regresó a la escuela el 11 de enero.

“Tuvo muchos problemas emocionales”, mencionó Santos Torres. “Agradezco que esté otra vez de manera presencial”.

Maria Jimenez Moya colaboró con el trabajo de interpretación en Providence.

Checkout latest world news below links :
World News || Latest News || U.S. News

Help us to become independent in PANDEMIC COVID-19. Contribute to diligent Authors.

Source link

Back to top button